Cruzar el umbral: la voluntad

Vivir en relación con nuestra espiritualidad debe ser una decisión consciente. La voluntad de hacerlo juega un papel preponderante debido a que los desafíos que este camino nos presenta son complejos. A  los seres humanos se nos otorga el libre albedrío para elegir el momento y la forma de abrirnos a nuestra dimensión espiritual. Muchas veces, fruto de una crisis, despierta una búsqueda de sentido y mayor trascendencia en nuestra vida, nos decidimos, por fin, a cruzar definitivamente el umbral, a dar el paso y permitir ser tocados por nuestro yo más profundo.  No es tan difícil cruzar la puerta al nuevo mundo que se abre, como soportar el miedo a la incertidumbre que este paso conlleva, el miedo del ser humano a poseer conciencia plena.

Cruzar el umbral significa dar un paso al vacío, a lo desconocido, dejar atrás la comodidad, la vieja personalidad y el status quo que me hacía sentir seguro. La nueva conciencia implica aceptar ser movilizado para y por un bien mayor.  Es por ello que por tan largo tiempo nos resistimos a atravesarlo. Por otra parte, permanecer despierto una vez al otro lado, sin volver atrás, no es fácil: iluminar permanentemente la oscuridad personal implica una gran responsabilidad y compromiso consigo mismo y con los demás.

Una vez cruzado el umbral accedemos a una nueva conciencia de nosotros mismos y de las circunstancias que nos rodean, lo que aporta un sentido de mayor trascendencia y bienestar a nuestra vida. El camino del auto-conocimiento o espiritual, es un camino no sin obstáculos en el que debemos trabajar con disciplina, con un foco claro y con mucha voluntad. Cada día un paso firme con una dirección determinada para realizar el aprendizaje que nuestro espíritu necesita.



Hoy es: 18 Febrero 2018