El ego y el alma

Nuestra  vida  se manifiesta en diferentes ámbitos, comúnmente llamados el individual, familiar, laboral, social, etc. Muchas veces, debido al condicionamiento cultural construimos un personaje distinto para cada uno de estos ámbitos, al que llamamos “ego”. Reconocer qué y quién anima a estos personajes, o quién habita detrás de ellos es el desafío. Distinguir cuáles de nuestros actos son guiados por el alma y cuáles por el ego es parte del proceso movido desde la profundidad por el espíritu, el verdadero protagonista. Llevar la conciencia sobre estas distinciones, especialmente cuando enfrentamos dificultades internas para enfrentar la vida, nos permitirá diferenciar cómo y cuándo nuestros actos son permeados por el ego o por nuestro espíritu.

Una forma de observar la interacción entre el ego y el espíritu es narrada en la metáfora de Shiva y Shakti. Shiva es el dios hindú que observa con templanza la danza de la bella bailarina de muchos brazos y brillos, Shakti. Shiva representa la conciencia observadora de nuestro espíritu y Shakti nuestros movimientos corporales, emocionales y mentales. El desafío de Shiva es sentar a Shakti en su regazo, pero Shakti no deja nunca de moverse. Cuando en medio de las dificultades logramos conectarnos con nuestro observador interno (Shiva) y logramos que éste contemple a nuestra bailarina interna (Shakti) podremos experimentar cómo, mágicamente, ella se apacigua.



Hoy es: 20 Abril 2018