El espacio interior

Dejar de identificarnos con la idea de que somos sólo cuerpo físico o forma es el inicio del camino para abrir la puerta hacia el espacio interior. El sufrimiento se perpetúa cuando atribuimos una importancia o valor exagerado al mundo de la forma y nos identificamos principalmente con este espacio.

¿Cómo acceder al espacio interior? Comenzar por percibir tu “estar vivo” es una puerta de entrada al espacio espiritual. Tenemos la tendencia a tomar conciencia de nuestros pensamientos y no de nuestro espacio interno. De la misma forma que nos identificamos con las emociones y caemos presos de ellas. La capacidad de dintinguir el espacio interior nos permite situarnos por detrás de los pensamientos y de las emociones, y comenzar a conectarnos con la fuente o esencia de la vida.

Momentos de quietud en que nada nos estresa, perturba o preocupa son ventanas de acceso al espacio interior. Ensayar una y otra vez el percibirse en el momento presente, aceptando lo que ES, nos conecta con esa fuente. La sensación de dicha y bienestar de esos momentos es lo que los antiguos habitantes de la India llamaban Ananda. La experiencia de percibir nuestro espacio interno nos conecta con un universo infinito, lleno de sabiduría y paz, que a su vez constituye un eterno presente. Como señala Eckart Tolle..”el espacio interior, la conciencia y lo que somos realmente en esencia son la misma cosa…”

El aprendizaje de la respiración consciente nos facilita el acceso a ese espacio, más allá de los pensamientos y emociones, desde donde accedemos a la capacidad de permanecer por más tiempo en el presente, es decir, en atención plena. La respiración nos facilita el estar presentes en lo que ES, estar conscientes del movimiento interno y externo que se genera momento a momento. También, a través de ella podemos profundizar en la experiencia de nuestro cuerpo físico, sus procesos biológicos y espacio interior, desde donde se nos revela continuamente nuestra esencia como seres humanos.



Hoy es: 20 Abril 2018